Firma y fecha: [Rembr]andt. f 1663
Lienzo 107 x 82 cm.
MAURITSHUIS DEN HAAG
Lienzo 107 x 82 cm.
MAURITSHUIS DEN HAAG
- En 1652 el noble siciliano Antonio Ruffo encargó una obra a Rembrandt, posiblemente un filósofo. El pintor le envió el que hoy conocemos como ARISTÓTELES. Ruffo quedó encantado y siete años después le pidió otros dos que fueron este HOMERO dictando y un ALEJANDRO perdido.
- El aspecto quemado se debe a la degradación de un color pardo. Esto afecta también de manera importante a otras obras como La Ronda de Noche o Los Síndicos.
- En ésta como en ninguna otra obra se hace evidente el traslado de las cualidades de un boceto a una obra de mayor formato (hacer vibrar la materia en la luz). Las ágiles repentización y desenvoltura en la aplicación de la materia pictórica, hacen que estemos presenciando, no la impoluta figura de el señor Homero dictando versos, sino a un sabio anciano hecho presente de entre la bruma antigua. A pesar del Tiziano final, cuesta imaginar que en esa época se pudiera apreciar una obra de ejecución tan salvaje, sobre todo siendo un encargo caro.
- El cuadro es sólo un fragmento del lienzo original cuyo aspecto aproximado vemos en este estudio. Aún se conserva en el borde inferior derecho la punta de la pluma con el cuaderno y el tintero.
HOMERO DICTANDO A UN ESCRIBA
Pluma y bistre con blanco 145 x 167 mm.