ANCIANO REZANDO (APÓSTOL)

 



Firma y fecha:  Rembrand[t]/ f.166[1]
Lienzo  87.30 x 72 cm.













- El Museo asegura que no es un Rembrandt.

- A pesar de lo que se ha especulado sobre qué impulsó a Rembrandt para retratarse tan a menudo, la explicación es muy simple: un conocido y cómodo objeto, con variación de ropajes, actitud, iluminación, etc., le permite divertirse resolviendo sobre la marcha las distintas soluciones que le reclama la obra según la va ejecutando. Esta es la droga del artista. Partiendo de un sólido oficio repentiza la técnica (el ejemplo más nítido "JAN SIX"). Por supuesto, con mejor o peor fortuna como es este caso.

- Choca la figura del personaje ruda y de pelo grueso, pero nos queda alrededor de él una especie de amago de apostolado de ejecución también tosca y de variaciones tipológicas muy acusadas y no habituales en Rembrandt,  que recuerda a los apostolados de El Greco.

- La capa pictórica posee ese aspecto hojaldrado y ligero que nos permite penetrar la superficie ópticamente hasta la imprimación. Las pinceladas, si se obvian las más sorprendentes como las afiladas del pelo y las rotas de las  manos, son las habituales (la manera de resolver el libro). Y por supuesto, el clima con el que Rembrandt envuelve al espectador está aquí. Sin ninguna duda.